Luego de la muerte de la contadora María Paola Vargas (24) y de una treintena de personas entre el 2007 y el 2009 a manos de las barras bravas y pandillas juveniles, la ciudadanía exige acciones policiales y políticas concretas para erradicar a esos grupos violentistas.
¿Pero qué medida es la más viable para controlar este problema social? Para el congresista Renzo Reggiardo se podría conformar una unidad especializada en la Policía Nacional como la que se creó en el Reino Unido para controlar las barras bravas conocidas como “hooligans”.
Esta unidad se encargaría de realizar acciones de inteligencia para conocer al detalle el accionar de estas organizaciones juveniles y deportivas. “Solo así y sin violencia podemos identificar a cada uno de estos jóvenes, además de crear estrategias para evitar que cometan actos delictivos”, indicó.
Sanción pecuniaria a clubes
La parlamentaria Mercedes Cabanillas fue más allá y resaltó una propuesta de ley que sanciona económicamente a los representantes de los clubes cuyas barras bravas, plenamente identificadas, causen daños a la propiedad privada, lesiones, privación de la libertad sexual o la muerte de alguna persona.
Para el general (r) Luis Montoya, ex director de la Policía, las comisarías deben realizar un Plan de Hormigueo, con el fin de “desarmar” las pequeñas y grandes congregaciones de pandillas ligadas al fútbol antes de un encuentro de dos equipos rivales. “Así sean cuatro o cinco las personas reunidas, estas no deben pasearse por las calles hacia el estadio pues se ha demostrado que durante el recorrido alteran el orden público” señaló.
Elementos disuasivos
Para el coronel Freddy Roncal Jiménez, jefe de la División de Operaciones Especiales PNP, el diálogo –cara a cara– es otra de las herramientas a usarse para evitar los enfrentamientos innecesarios. Si no funciona, la Policía tendrá que emplear otros elementos disuasivos como el uso de la fuerza –gradualmente– de acuerdo al nivel de resistencia. Si la violencia amenaza a alguna persona, los agentes harán uso de los perdigones de goma cuando estén a una distancia mínima de 35 metros.
Para la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, la violencia de las barras bravas se podrá evitar si hay el compromiso para “trabajar el tema”, incorporando a los jóvenes y no atacándolos. Así lo sostuvo en el I Congreso Mundial de Justicia Juvenil Restaurativa.
Alcaldes darán sus alternativas
La autoridad edil de Jesús María convocó a los integrantes de la Mesa de Alcaldes en Seguridad Ciudadana para plantear alternativas de solución a esta grave problemática social. La cita, en la que se espera la presencia de todos los alcaldes distritales de Lima y el Callao, se realizará el miércoles 11 de noviembre a partir de las 9:00 horas en la sede de la comuna de Jesús María.
Sostuvo que los alcaldes no pueden ser indiferentes a ese grave problema, pese a que el control del orden interno no es responsabilidad directa de los funcionarios ediles.
El coronel PNP Roncal precisó que la mayor concentración de las barras bravas se da en los partidos de alto riesgo, cuando se enfrentan los equipos de Alianza Lima y Universitario de Deportes. Los barristas llegan de las zonas sur, norte y centro de Lima, desde los distritos de San Juan de Miraflores, Breña, San Martín de Porres, Rímac, Magdalena, Ventanilla (Pachacútec).
De enero del 2007 hasta la fecha las barras bravas y las pandillas han cometido más de 246 violaciones sexuales. Lima Norte cuenta con más denuncias: 56 en total.
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